Artista, Erick Antonio Benítez
En Pocas Palabras
Erick Antonio Benítez / 29 de marzo al 11 de abril 2025
“En Pocas Palabras” es la exhibición de cierre de la residencia del artista Erick Antonio Benítez en LFBK. En ella, Benítez presenta una instalación multidisciplinaria en la que, al estilo de un set de DJ, mezcla texto, animación, fotografía, video y sonido para resignificar objetos encontrados y evocar un pasado sin la certeza de lo que fue.
Elena Salamanca, citando a Salarrué, plantea que, al habitar la duda del ser y no ser, la patria es lo que nos une por su incertidumbre, por su desconsuelo, por su entrañable búsqueda, por horizonte, por lugar imaginado, por posible. La nación es la imaginación. De forma similar, Erick reconfigura su entorno alterando y modificando objetos cotidianos, resignificando la cultura visual que lo rodea y reimaginándola.
A pesar de haber nacido en El Salvador, Erick creció y vive en los Estados Unidos. Tras 15 años, visitó a su familia en el Cantón El Peñón, en Morazán, y se encontró con machetes, versículos bíblicos y defensas de ventanas con diseños particulares. Observó cómo estos elementos se transforman a lo largo del tiempo y el espacio. La exhibición propone nuevas narrativas a partir de objetos del día a día, yuxtaponiendo ventanas de casas de su cantón con imágenes de El Salvador y Los Ángeles, como si se tratara de una realidad híbrida.
La confección de ropa implica la pérdida del aspecto original de su materia prima —la unión de fibras para crear algo nuevo—, y en colaboración con el artista y diseñador de modas Didi Hivert, Erick imagina una camiseta de gran tamaño, una escultura. Esta pieza, parece capaz de absorber a quien la use y, al mismo tiempo, se deconstruye para revelar sus hilos, que al ser elementos de conexión forman diseños de buses.
Además, en conjunto con fotografía de Lucy Tomasino quien captura una colección de vías para buses casi como una entrada a otra dimensión, a otra realidad agregando el elemento del machete el cual se repite constantemente, siendo una herramienta fundamental para el trabajo campesino para Erick es un elemento que evoca la resiliencia, la memoria familiar, pero principalmente la naturaleza fragmentada de la historia salvadoreña.
Los buses se transforman en espacios de encuentro: lugares en los que, sin querer, nos miramos a la cara, compartimos hombros rodeados de versículos bíblicos. Son microcosmos de globalización, donde un bus escolar estadounidense se convierte en medio de transporte para la mayoría de los salvadoreños y donde frases como “Dios es amor” conviven con imágenes de Gokú o el ánime que el motorista prefiera. Con luces neón, colores vibrantes y tipografías particulares, Erick llena estas piezas móviles con imágenes cotidianas para construir una narrativa que, lejos de ofrecer certezas, invita a imaginar.
Ana Elizabeth López. Marzo, 2025
