¿De qué están hechos los dioses?
Oscar Pérez / 15 de marzo al 8 de abril
“Una leyenda talmúdica nos dice que cantidades ingentes de ángeles nuevos van siendo creados a cada instante para, tras entonar su himno ante Dios, terminar y disolverse ya en la nada.”
— Walter Benjamin
En el año 431 d. C., el volcán Xilotepec erupciona arrasando con todo a su paso en un radio de cuarenta kilómetros y cubriendo el territorio de cenizas. A la vez, abre paso al lago de Ilopango. Miles de años después, en sus laderas se descubrirían restos blanquecinos: relieves geométricos, combinaciones de códices y glifos, estelas que recordarían a los dioses que alguna vez se adoraron y que posiblemente narraban el ciclo agrario del territorio, sus cielos y sus infiernos. O, al menos, así lo imagina Oscar Pérez en esta exhibición.
En una práctica casi arqueológica, Pérez construye estelas a partir de piezas industriales de poliestireno encontradas. Utiliza el desecho del desecho: la última fase de la materia dentro del capitalismo.
En su novela Do Androids Dream of Electric Sheep?, Philip K. Dick llama kipple a todos aquellos objetos inútiles que se acumulan en la vida cotidiana —anuncios de papel, cajas de fósforos vacías, envoltorios de chicle o el periódico de ayer— y plantea que, si no se tiene cuidado, el kipple se reproduce sin parar hasta cubrirlo todo.
Pérez utiliza kipple para construir su ficción y revalorizar su materialidad. Su trabajo reflexiona en tres tiempos: un evento de la historia prehispánica de nuestro territorio (el pasado), la reproducción masiva de un material prácticamente imposible de degradar (el presente) y los vestigios que nuestra civilización dejará como ruina (el futuro).
Así, entre ruina especulativa y arqueología futura, las piezas de Pérez imaginan qué restos de nuestro presente podrían convertirse algún día en los vestigios sagrados de otra civilización.
Ana Elizabeth López, marzo 2026
Artista, Oscar Pérez
